21 mil contagiados después, 2 mil 864 muertos después, Cuitláhuac García y sus diputados advertirán a la gente que se quede en casa

21 mil contagiados después, 2 mil 864 muertos después, Cuitláhuac García y sus diputados advertirán a la gente que se quede en casa

Hasta parece broma, después de que la pandemia del coronavirus se desató en todo el estado de Veracruz, después de 21 mil 663 contagios confirmados y de 2 mil 864 defunciones, después de que el mismo gobernador Cuitláhuac García reconociera que se rebasó la capacidad hospitalaria, el mandatario veracruzano anuncia que él y sus diputados de Morena están listos para “reforzar la estrategia contra la pandemia”. Los diputados de Morena han estado más ocupados en la rapiña política, en enfrentamientos contra las instituciones autónomas, enfrentamientos contra el Poder Judicial. Otras diputadas, como Rosalinda Galindo y Ana Miriam Ferráez están más ocupadas en llenar sus bodegas de despensas para sacarlas en tiempos electorales. Los diputados de Morena están a la ganancia de este río revuelto que se llama pandemia del coronavirus. Pero claro, ahora que han consumado sus atrocidades legislativas, se van a dar un tiempo para ver cómo está la población, y para advertirles, muy tarde, por cierto, que se queden en casa, que se cuiden, que no se vayan a contagiar. Sabrá el gobernador de Veracruz que en el manejo de la crisis del coronavirus su gobierno está en los últimos lugares, de acuerdo con las últimas encuestas. Es por ello que Veracruz, en la semana que inicia el 3 de agosto seguirá en semáforo rojo. Lo dicho, hasta parece broma.

López-Gatell debió salir desde mayo; ahorita no tiene caso que salga, mejor que corrija su desastre

Hugo López-Gatell debió salir de la subsecretaría de Salud desde mayo, cuando empezó a dar muestras de que ya se estaba equivocando. Entonces sólo había 35 mil contagios acumulados, y se contabilizaban 3 mil 500 fallecidos. Para esas fechas el entonces “rockstar” aparecía en las revistas de moda, y lo entrevistaban como si de una celebridad se tratara. Era el hombre que nos ayudaría a navegar sin tropiezos por la pandemia del coronavirus, pues su discurso generaba una gran calma entre los ciudadanos. Dos meses y unas cuantas semanas después, en México ya hay 424 mil contagiados, y la suma de 8 mil 458 nuevos casos de ayer no indican que se esté aplanando la curva; hay además 46 mil 688 fallecidos. López-Gatell insiste en que el uso de cubrebocas no tiene ninguna utilidad, López-Gatell consecuentó a López Obrador en la decisión de entrar en la famosa “nueva normalidad”, lo que tuvo como consecuencia una explosión de contagios. No extraña que 9 gobernadores estén pidiendo la salida de este charlatán; los resultados están a la luz. México es el tercer país con más fallecidos, y aunque le quieran echar la culpa a la mala salud de los mexicanos, queda claro que, entre más contagiados, más fallecidos. Y los contagios son en parte responsabilidad de las medidas sanitarias que aplique el gobierno, del ejemplo que dé el gobierno, y de las estrategias de el gobierno federal. López-Gatell debió salir desde mayo, ahorita, con el daño ya hecho, no tiene caso que salga; mejor que corrija su desastre.

Lozoya si es buen ciudadano, se queda en casa, no va a firmar a prisión, lo hace por email; justicia de la Cuarta Transformación

El caso de Emilio Lozoya tiene indignados a millones de mexicanos que se han dado cuenta que, en México, ya en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la justicia sigue teniendo precio. Y no sólo es el hecho de que Emilio Lozoya, extraditado de España por delitos de fraude y lavado de dinero, además de sobornos que le diera la empresa Odebrecht, no pisara la cárcel, sino que fuera hospedado en un hospital VIP donde recibió todas las atenciones que se le han negado a miles de enfermos por Covid. Una vez vinculado a proceso, Emilio Lozoya tampoco pisó la cárcel, sino que se le concedió arresto domiciliario; sólo se le colocó un brazalete para tenerlo ubicado vía satélite, además de que entregó su visa y pasaporte. Se esperaba que cada semana Lozoya Austin tendría que ir a firmar al Reclusorio Norte de la Ciudad de México, sin embargo, no fue necesario, pues al vinculado a proceso VIP de la Cuarta Transformación le bastó con mandar un correo electrónico; digo, para que el señor no tuviera que salir de casa con el riesgo de contagiarse de coronavirus. El espectáculo que está dando el gobierno de López Obrador contradice todo lo que discursaba el entonces candidato sobre los privilegios de la clase política; eso y el mal manejo de la crisis del coronavirus, y la economía en picada le están dando al traste a la Cuarta Transformación.

Armando Ortiz                                    Twitter: @aortiz52                  @lbajopalabra

 

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