ABRIL, MES INTERNACIONAL DEL LIBRO. (I)

’02/04/2025’
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El Quijote de Alonso Fernández de Avellaneda.”

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.

El 23 de abril se festejará el día internacional del libro, esta conmemoración se lleva a cabo porque un 23 de abril de 1616 murieron Miguel de Cervantes Saavedra, Inca Garcilaso de la Vega y William Shakespeare, puntualizando que en el caso de Shakespeare existe la diferencia de algunos días de acuerdo a los calendarios de la época. No obstante, estos tres genios de las letras universales son el punto de partida para establecer esta fecha donde conmemoramos a los escritores y sus grandes creaciones. Por lo antes señalado, en distintas partes del mundo se promueve la lectura, se intercambian libros, se realizan tertulias, en fin, estamos ante la fiesta de los libros, y, por este motivo el presente mes será dedicado a ingresar al mundo del Quijote, pero, no al inmortal Quijote de Cervantes, sino al Quijote considerado apócrifo, les explico el tema.

En el año 1605 salió publicada la primera parte del Quijote escrita por Miguel de Cervantes, la obra inmediatamente fue leída y aclamada. En esta primera parte queda muy claro que la historia continuará. El personaje realiza dos salidas a cabalgar con su famoso caballo Rocinante, en la segunda ya es acompañado por el simpático escudero Sancho Panza. El mundo espera leer la tercera salida, misma que deberá ser contada en la segunda parte. Los años pasaban y Cervantes seguía publicando obras importantes, más, el Quijote no salía. De pronto, en el año 1614 apareció impresa la segunda parte tan esperada del Quijote, con la novedad de que el libro no era de Cervantes, sino de un tal Alonso Fernández de Avellaneda, desde luego que el nombre es ficticio y nunca se supo de manera categórica quién fue el autor real de este Quijote acuñado a Avellaneda. Algunos afirmaron que el verdadero autor era el genial Lope de Vega, otros señalaban que fue escrito por el propio Cervantes con la intención de provocar todo este revuelo y así al publicar la segunda parte firmada ya con su nombre, la obra adquiriera mayor interés. Realmente nunca se supo bien a bien quién es el autor verdadero del Quijote de Avellaneda, sin embargo, este Quijote hizo que Cervantes por fin terminara de escribir su segunda parte, donde, por cierto, menciona al Quijote de Avellaneda tratándolo como apócrifo. Con este acto Cervantes logró dos cosas contrarias al mismo tiempo, asesinar e inmortalizar la obra, porque hoy día el Quijote apócrifo forma parte del maravilloso mundo literario quijotesco.

Ahora bien, vale la pena preguntarnos: ¿el Quijote de Avellaneda es una mala obra? ¿Por el hecho de ser denunciada como apócrifa, no debe leerse? Acaso, ¿es una copia barata inspirada en la primera parte escrita por Cervantes, donde el autor desconocido continúa la historia sin que se le pueda reconocer nada valioso?  Desde luego que hablaré a título personal; este Quijote es una obra bella, valorable, en algunos momentos exquisita, muy bien escrita y narrada. Si bien pretende apropiarse de una historia inigualable creada por Cervantes, y reconociendo que la obra quijotesca completa del Manco de Lepanto es única e insuperable, este Quijote de Avellaneda leyéndolo sin prejuicios, fobias, e incluso, sin pretender compararlo con el Quijote original, resulta una obra altamente valiosa. De entrada, verdad es que utiliza toda la estructura que conocemos de la primera parte del Quijote, más, el autor crea todo un mundo y hace cabalgar a don Quijote y a Sancho Panza en un universo diseñado por él, esto incluye lenguaje, anécdotas, lugares, historias, libros, inventa nuevos personajes, confunde a unos que ya tenemos ubicados en el primer Quijote, por ejemplo: en esta obra la esposa de Sancho de manera fija se llama Mari-Gutiérrez, en la obra de Cervantes la conocemos más como Juana Panza y si no mal recuerdo en la segunda parte ya queda como Teresa Panza.

Mejor vayamos a conocer hasta donde nos sea posible abarcar, la historia de este Quijote en los cuatro artículos que escribiré. Éste es el primero. Don Quijote se encuentra en su casa, ya ha pasado como un año que regresó de su segunda salida, misma que conocimos en la primera parte del Quijote de Cervantes. El caballero andante se ha recuperado de la locura que le dio al creerse un caballero antiguo, si, de esos caballeros que supuestamente existieron allá por el siglo XI y XII de nuestra era, basta nombrar a Amadis de Gaula o al singular Roldan o Rolando, personaje inmortalizado en los libros: “El cantar de Roldan” de autor anónimo y “Orlando el furioso” de Ludovico Ariosto. Don Quijote leyó muchísimos libros de caballerías y producto de esas lecturas enloqueció y la locura lo llevó a cabalgar por la región de la Mancha, en su natal España, y así intentar realizar las gestas que estos caballeros realizan en las novelas de caballerías. De ahí que don Quijote busque la justicia, persiga el honor, intente castigar a los ladrones, corruptos, malhechores, rufianes. Don Quijote es un personaje honorable que arriesga su vida por el bien.

Don Quijote estuvo encerrado y encadenado seis meses. En este lapso de tiempo recuperó la cordura. El cura y el barbero le retiraron todos los libros de caballerías que lo enloquecieron. Ahora leía libros sobre historia de los santos. Sancho Panza llegaba a visitarlo y su amo le recitaba sobre San Lorenzo, San Bartolomé, San Bernardo, empero, a pesar de la supuesta cordura, el lector nota que el mundo fantástico de caballeros andantes se mantiene en su cerebro más vivo que nunca. De hecho, vamos descubriendo que don Quijote está desilusionado de Dulcinea del Toboso, ya que le ha enviado a esta mujer unas cartas con Sancho y ella las ha respondido de manera grosera. El lector ya sabe que Dulcinea no es ni bella, ni noble, ni nada por el estilo, es una campesina poco agraciada a quien don Quijote ve como si fuera una princesa. En este contexto, estando nuestro caballero con las lecturas de los santos y conviviendo con el cura, el barbero y otros personajes, un día llegaron al pueblo varios visitantes, don Quijote hospedó en su casa a don Álvaro Tarfe.

Don Álvaro será un personaje clave. Don Quijote le tiene confianza y le revela que él es un caballero andante, don Álvaro que sabía de la locura que había padecido, le sigue la corriente y descubre que está igual de loco que antes. A los pocos días estos personajes se despiden y don Quijote llama a Sancho y le expresa todo un discurso contra el ocio. Esta disertación sobre el ocio negativo es toda una cátedra para nuestras generaciones que viven con tan poca voluntad y los años les pasan en la nada. Una vez terminado este bello discurso, don Quijote le dice a Sancho que deben volver a cabalgar. Acuerdan y ordenan todo. Rocinante sigue igual de flaco, pero dispuesto a ir con su amo. A Sancho le compra un nuevo jumento, porque debemos recordar que en las anteriores salidas le robaron a su asno. Los personajes salen y empieza la aventura. El plan central estriba en llegar a Zaragoza, de hecho, llegarán, pero en el camino vivirán un sinfín de sucesos más malos que buenos.

Llegaron a una venta para allí pasar la noche. Naturalmente el personaje, aunque sea recreado por otro autor, no puede cambiar tanto sus problemas psicológicos. Don Quijote ve a la venta como si fuera un castillo, allí pasarán la noche. El dueño de la venta claramente nota que son personajes anormales, lo que no evita que los reciba bien, con respeto y los atienda, el problema empieza al momento que don Quijote trata a una prostituta como princesa y se entera el ventero, éste le pega unas cachetadas a la joven porque piensa que lo quiere traicionar y aquí don Quijote enloquece y se lanza contra el ventero quien salió bastante lastimado. Don Quijote y Sancho abandonan la venta. El lector debe comprender que les narro sólo una gota que forma parte de un río caudaloso, aun así, continuemos en esta limitada narración acompañando a los protagonistas.

Avanzan los personajes con el propósito de llegar a Zaragoza y así poder participar en una competencia donde don Quijote cree que ganará fama y reconocimiento. A muy lejos del camino que transitan, el caballero de la triste figura observa a un hombre que le hace creer que es el mismo Roldan, personaje legendario arriba descrito y que según la historia fue parte de los 12 caballeros de la mesa redonda. Sancho le dice a su amo que no es ese tal Roldan, sino un simple melonero que cuida su rancho. Don Quijote como siempre, piensa que Sancho está limitado y no puede percibir lo que él percibe, va e intenta atacar al pobre melonero, éste se defiende y don Quijote queda tirado en el suelo mal herido. Sancho corre a rescatarlo y lo ayuda a pararse. Don Quijote se siente adolorido pero tranquilo, porque sabe que su contrincante huyó una vez que le tiró de pedradas y eso le otorga el triunfo y le mantiene el honor. Mientras amo y escudero estaban descansando, el melonero regresó con unos compañeros y les han puesto una buena paliza a los dos personajes, por si fuera poco, le robaron a rocinante y al jumento…por ahora así concluimos el presente artículo, la historia continuará en la próxima entrega.

 

Correo electrónico: miguel_naranjo@hotmail.com

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Facebook: José Miguel Naranjo Ramírez

 

 

 

 

 

 

 

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