AMLO subió a nave comercial ya contagiado

*Y todo por no utilizar los aviones de Gobierno

*35 infectados en Presidencia y seguía de gira

 

EN ENERO de 2019, el Presidente Andrés Manuel López Obrador decía a los reporteros en una de sus mañaneras: “¡No! Yo voy a seguir viajando igual. Se me hace ofensivo al pueblo lo que han hecho los gobernantes de México: de tener aviones de lujo y helicópteros de lujo”, y reiteró –pese a que en Hidalgo había ocurrido una tragedia en un ducto de Pemex que enluto decenas de hogares, por lo que decidió trasladarse al sitio en una camioneta, trayecto que le tomó cuatro horas y media-: “No voy a usar aviones y helicópteros para mi traslado, sólo en el caso de una emergencia, de algo que tenga que ver con una supervisión en Pemex, en la Secretaría de Marina. Yo espero no hacerlo. “Les comento, estaba yo en Aguascalientes, me trasladé a Hidalgo. ¿Cuánto hice? Cuatro horas y media. ¿Cuánto hubiese hecho en un helicóptero de noche? Dos horas, porque hay que ir a donde se tome y luego donde baje uno, lo mismo. “Estaba en el hotel y me están informando, estoy dando instrucciones y decido: vámonos, ahí está la camioneta. Y no aviso a nadie, para no traer la comitiva y luego hacer un mitin en vez de ir a trabajar como se necesitaba que, dicho sea de paso, ya estaba la comisión atendiendo, ya estaba el secretario de la Defensa, estaba el secretario de Marina, ya estaba el director de Pemex, desde luego el secretario de Seguridad Pública, ya estaban todas las autoridades”, contó López Obrador orgulloso. “Tiene sus ventajas el actuar así. Además, me vengo fijando de muchas cosas, en todo el camino vengo viendo si están abiertas las gasolineras, vengo viendo cuánto están cobrando por la gasolina en ese trayecto, también ese es un tema importante. Si me vengo en un helicóptero o en avión, ¿cuándo me doy cuenta de eso?, ¿cuándo me doy cuenta de cómo están los caminos, las carreteras?”.

 

LEJOS ESTABAN los días del CoVid19 que en un principio minimizó, como todos los problemas que le han tocado enfrentar, hasta que estalló la pandemia en toda su crudeza cegando la vida, a la fecha, en menos de un año, de más de 150 mil personas. La terrible enfermedad comenzó a expandirse, y aunque inicialmente muchas personas la desdeñaron tomando el ejemplo del Presidente Andrés Manuel López Obrador que, rebelde sin causa como suele ser, se negaba a usar cubrebocas, utilizar gel antibacterial, guardar la sana distancia y dejarse tomar la temperatura, salvo cuando abordaba algún vuelo comercial, al paso de los días al ver que el asunto iba en serio, y que los hospitales se atiborraron de enfermos, las funerarias de muertos y los crematorios de cadáveres que esperan su turno para ser incinerados, a muchos les hizo entrar en razón, aunque en algunos casos ya demasiado tarde. Las fiestas de Navidad, Año Nuevo y Reyes fue la gota que derramó el vaso, pues la gente acudió a reuniones familiares y de amigos sin guardar las previsiones, a comprar juguetes, a pasearse en plazas comerciales, playas, centros nocturnos, bares y cantinas, y las consecuencias no se han hecho esperar: hay actualmente una contagiadera de Dios y señor nuestro que podría prolongarse en una cadena interminable.

 

AMLO, MIENTRAS tanto, siguió con sus giras que, entre otras cosas, esconde un objetivo: hacer precampaña de cara al 2021 para seguir impulsado a los abanderados a la Cámara Baja, a las Gubernaturas, alcaldías y diputaciones locales ahí donde habrá elecciones. Sabe que no las tiene todas consigo y hasta entro en pleitos con el INE por atreverse a pedirle que dejara de transmitir las mañaneras o que no se transmitieran completas. Se rasgó las vestiduras diciendo que era un atentado a su libertad de expresión, y siguió visitando Estados, y lo hizo el pasado fin de semana y ya con la bacteria de CoVid19 en el cuerpo –pues según el vocero, comenzó a sentir síntomas el domingo- se atrevió a abordar un avión comercial y “vaya grado de irresponsabilidad de este Presidente”, dice un abogado y funcionario, y sin duda  le asiste la razón, pues a pesar de que ya manifestaba síntomas se trepó a la aeronave, y como es el Presidente y puede hacer lo que quiera, seguramente le dispensaron algunas molestias que ya sentía.

 

Y ES que lo más sencillo, si le importara su pueblo, sería haber mandado traer una aeronave del Ejército para que lo trasladaran a la ciudad de México, pero anteponiendo el qué dirán  mis adversarios, hizo uso de la aeronave comercial poniendo en riesgo la salud y la vida de todos los que viajaron en ese avión, y que ahora, de acuerdo a la doctora Roselyn Lemus-Martin, investigadora sobre temas de Covid19, se deben haber la prueba anticovid; todos, sin excepción , los que viajaron con el presidente López Obrador ante un posible contagio de coronavirus, incluyendo aislarse de manera preventiva y realizarse una prueba PCR. Y uno se pregunta emulando al desaparecido filósofo Juanga: ¡Pero que nece(si)dad!.

 

SI AMLO usara los aviones de la Presidencia que, por otra parte, ni se han vendido ni nada, y ahí están echándose a perder, todo por una falsa austeridad y ahorro, otro gallo cantaría, incluso, a los inocentes pasajeros que viajaron en la misma aeronave aun cuando ya estaba contagiado. AMLO sabía de los riesgos que enfrentaba, y a veces da la impresión de que no quería quedarse a la zaga de mandatarios de otros Países que se han contagiado de CoVid19 y que la han librado, entre otros su admirado Donald Trump pero, peor aún, a sabiendas que antes 35 funcionarios de la Presidencia o del Ejecutivo Federal se habían contagiados antes que él y seguir en las mismas era más que una necedad. Es como no querer a la familia en esa ansia desesperaba de pasar a la historia como sus adorados Benito Juárez, Francisco y Madero y tanto otros, de concretar una cuarta transformación que se convierte en una cuarta decepción.

 

AHORA, NADA se sabe de la salud del Presidente López Obrador porque el tema se ha convertido en un secreto de Estado pese a la insistencia de autocalificarse transparente y de no ocultar nada. De acuerdo con el oficio SP/UAF/DGRH/DRLA/658/2020 de la Dirección General de Recursos Humanos de la Oficina de la Presidencia de la República, con corte al 8 de diciembre pasado se tenían registrados hasta esa fecha 34 contagios. El pasado 10 de enero, el vocero de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, informó a través de sus redes sociales que después de realizarse una prueba, había dado positivo al virus. Con el presidente López Obrador sumarían al menos 36 los contagios confirmados dependientes  de la Presidencia. En el reporte emitido por el gobierno no se precisaron los nombres y los cargos de las personas infectadas, aunque sí se desglosaron los datos por rangos de edades, pero AMLO lo sabía y no tomó providencias como retando al destino, algo así como tratando de demostrar que es un superhombre capaz de vencer, incluso, al CoVid19. Y Dios quiera y así sea por el bien de todos. OPINA [email protected]

 

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