CENTENARIO LUCTUOSO DE BENITO PÉREZ GALDÓS. (II)

Miau.

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez.

Las novelas realistas y costumbristas sirven para conocer la cultura social, política, económica, psicológica, espiritual, de toda una época, cuando leemos las novelas de Benito Pérez Galdós realizamos un detallado recorrido por la España de finales del siglo XIX, ahora bien, lo valioso de estas novelas antiguas consiste en que el aprovechamiento de sus lecturas sigue siendo tan vigente en cualquier campo que se le quiera analizar, ejemplo es que: “Miau” es una novela publicada en 1888 y la actualidad de los temas abordados es sorprendente e incluso la obra se considera de las mejores novelas galdosianas en aspectos formales.

Las historias narradas por Pérez Galdós son relativamente rutinarias, sus personajes de carne y hueso en muchos aspectos se nos asemejan, algunos personajes son ricos, otros de clase media, y muchos de ellos pobres, e independientemente a la importancia de la historia que estamos conociendo hay momentos psicológicos de los personajes que te atrapan y te identificas con ellos, a este soliloquio le llamaré monólogo interior y a continuación contaré puntos esenciales de la historia de la novela para ampliar el análisis sobre el monólogo interior.

Nos encontramos en la España de la Restauración borbónica, (que pone fin a la Primera República Española), siendo un protagonista central en esta etapa de la historia española el político Antonio Cánovas. Este ambiente de conflictos y transformaciones políticas Pérez Galdós lo lleva a la novela creando un personaje llamado Ramón Villaamil, quien vivía con su esposa Pura, su cuñada Milagros, su hija Abelarda, su nieto Luis y su yerno Víctor.

Ramón Villaamil llevaba trabajando treinta años para el gobierno, era reconocido como un experto en cuestiones presupuestales, en ocasiones el Estado español lo envió a trabajar a sus provincias entre ellas Cuba y Filipinas, cuando el lector conoce la vida de Ramón este personaje se encuentra desempleado, sólo le restaban dos meses de trabajo para que fuera legalmente jubilado, pero el gobierno ya no lo quería contratar, Ramón tenía muchos amigos que había ayudado y acudió a ellos en busca de apoyo, siempre lo atendían cortésmente, le decían que no se preocupara que lo ayudarían, pero la realidad es que Ramón vivía desesperado por no poderse emplear y por si fuera poco la falta de empleo lo había orillado a pedir dinero prestado, en su hogar las carencias y exigencias estaban a la orden del día, actitud que presionaba a Ramón y en más de una ocasión se vio obligado a mendigar apoyo a sus conocidos.

Ramón será el personaje principal y a partir de aquí los demás protagonistas actuarán conforme al papel que les corresponde. Pura su esposa será una mujer incomprensible, acostumbrada a gastar y presumir lo que no tiene, en general su preocupación es ir al teatro, la ópera y buscar la manera de hacerse de recursos para mantener su supuesta posición de alcurnia.

Milagros es un personaje con poca trascendencia, pero Abelarda, Luis y Víctor, son protagonistas que adquieren mucha fuerza. Víctor es el padre del niño Luis, Víctor es un hombre vividor, convenenciero, descrito como muy guapo, se casó con Luisa pero esta pobre mujer murió a los pocos días de dar a luz a Luis. Abelarda siempre estuvo enamorada de Víctor, lo respetó porque él eligió a su hermana Luisa como esposa. Víctor sabía que su cuñada estaba enamorada de él y empezó a cortejarla, al inicio Abelarda se resistía en reconocerle su amor, y aquí empieza Pérez Galdós con interesantes reflexiones internas de los personajes, a estas reflexiones las he llamado monólogo interior, porque indudablemente todo ser piensa, se interroga, trata de explicarse, afirma, duda, teme, quiere, desea, y todos estos conceptos se desarrollan en nuestras mentes con una rapidez y fortaleza que si no aprendemos a sobrellevarlos se pueden volver peligrosos, ejemplo es éste monólogo interior de Abelarda:

Mi hermana Luisa valía más; aunque, la verdad, tampoco era cosa del otro jueves. Mis ojos no expresan nada; cuando más, expresan que estoy triste, pero si decir por qué. Parece mentira que detrás de estas pupilas haya…lo que hay. Parece mentira que este entrecejo y esta frente angosta oculten lo que ocultan. ¡Qué difícil para mí figurarme como es el cielo; no acierto, no veo nada! Una idea se me ocurre: si yo me pintara, ¿valdría un poco más? ¡Ah, no!; Víctor se reiría de mí. El podrá desdeñarme; pero no me considera mujer antipática. ¡Jesús! ¿seré antipática? Esta idea sí que no la puedo sufrir. Antipática, no, Dios mío. Si me convenciera que soy antipática, me mataría…(pausa.) Anoche entró y se metió en su cuarto sin decir oste ni moste. Más vale así. Cuando me habla me estruja el corazón. Porque me quisiera yo sería capaz de cometer un crimen. ¿Qué crimen? Cualquiera…todos. Pero no me querrá nunca, y me quedaré con mi crimen en proyecto y desgraciada para siempre.

Cualquiera podría afirmar que en el monólogo interior de Abelarda fácilmente se percibe un problema de autoestima, de personalidad, por supuesto que sí, y cada persona tendrá conflictos y seguridades, afirmaciones y negaciones, fortalezas y debilidades, según la educación que recibió en casa, en la escuela y en distintos sectores de la sociedad que nos influyen, pero la realidad es que el monólogo interior es inherente al hombre y lo más recomendable es que aprendamos a conocerlos, analizarlos, porque a veces los bloqueamos o evadimos, pero ellos no se van y logran influir en nuestras vidas más de lo que pensamos o creemos.

Algunos monólogos internos son rutinarios, sencillos de manejar, otros no tanto, no olvidemos que nuestro actuar en gran medida es producto de nuestros pensamientos que reflejan seguridades o temores, grandezas o miserias, por ahora la gran enseñanza es monologar con nosotros mismos, pensarnos, reflexionar nuestras propias reflexiones, este acto de reflexión nos ayudará a comprendernos, conocernos mejor, tolerarnos, ordenarnos, saber Kantianamente quiénes somos, donde estamos y que podemos hacer, y si bien algunos pensamientos internos que cuestionan y preguntan no pueden obtener alguna respuesta sólida, el mismo proceso auto reflexivo nos ayudará a no buscar donde no hay nada y ese acto ya es un gran avance, para todo esto sirve la cultura y la literatura, para monologar constantemente, porque MIAU puede significar que Mis pensamientos Internos son Auténticos y Universales.

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