En Veracruz cada tercer día se mata a una mujer

*En 10 meses 156 feminicidios y crímenes dolosos

*Cuitláhuac culpa al pasado de pésimos resultados

 

DICE Patricio Daniel Navia Lucero, cientista político y sociólogo peruano nacionalizado chileno, actualmente profesor de las Universidades Diego Portales y de Nueva York, que cuando un gobernante repite insistentemente: “esto es culpa del gobierno anterior”, sin duda se trata de la declaración más desafortunada y vulgar, porque los Presidentes y Gobernadores fueron elegidos para hacer aquellas cosas que sus antecesores no pudieron hacer, y porque la gente quiere soluciones y no excusas. El autor de libros como: “Que gane el mejor” y “Las grandes alamedas: El Chile post Pinochet” entre muchas otras obras, insiste que: “cuando los gobiernos se ven obligados a recordar a la opinión pública que hay algunos problemas heredados -a diferencia de aquellos que se produjeron bajo su gestión-, la mejor forma de hacerlo es acompañar ese recordatorio con anuncios concretos que demuestren qué se está haciendo para remediar la situación. El experto refiere que los nuevos gobiernos también heredan las cosas que antes se hicieron bien. “Si hay instituciones sólidas y las cuentas fiscales están en orden, la nueva administración puede comenzar a mostrar resultados -por lo que se adjudicará un beneficio político-, pese a que buena parte de ellos existen gracias a lo que hizo el equipo anterior. “Porque sabe que hay pasivos y activos heredados, y la gente rechaza que el gobierno actual culpe al gobierno anterior por los primeros sin reconocer los segundos. No se vale hacer propios los activos y desentenderse de los pasivos. Pero cuando un gobierno nos recuerda que algunas de las malas noticias que se dan en su gestión se pueden explicar por las cosas que hizo mal o dejó de hacer su antecesor, la gente no recibe bien las excusas y explicaciones, especialmente cuando se reemplaza al de un color distinto y cuando su éxito electoral se explica en buena medida por el rechazo que generaba el gobierno anterior; el intento por explicar un problema aludiendo a eso es inútil. La gente dirá que votó para sacar del poder al gobierno anterior y para hacer que el nuevo gobierno asuma precisamente porque ellos no iban a cometer los mismos errores, y porque iban a saber solucionar los problemas. De poco sirve insistir en que los problemas se heredaron. La gente dirá que el trabajo del nuevo gobierno es corregir lo malo. (y vaya que tiene razón).

 

MEXICO Y Veracruz –concretamente, los gobiernos Federal y Estatal) se la han pasado culpando a los antecesores para justificar sus yerros que han superado con creces al pasado. Que si el desempleo, las ineficacias en salud, que si la inseguridad, que si la falta de medicamentos, que si la pobreza y todo lo malo es culpa de los que se fueron, y en el caso de la Federación puede tener un objetivo: dividir al País y criminalizar al pretérito para seguir ganando elecciones y preservar el poder, aunque a nivel Estatal la única justificación es imitar –como changuito titi- al mentor, al que lo arrastró al poder y lo mantiene pese a tantos entuertos que colocan al Estado en las peores cifras de inseguridad, desempleo, y falta de atención en materia de asistencia, principalmente a niños con cáncer o enfermos de VIH/Sida, incluso, en el descontrol del dengue que cada vez se extiende provocando afectaciones severas en la población.

 

LOS EJEMPLOS no tienen desperdicio. De acuerdo al más reciente reporte del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), los números de feminicidios y homicidios dolosos por Estado, con corte al 31 de octubre del 2020, marcan en cada uno de esos rubros cuáles son los más peligrosos del País para las mujeres, y en ese tenor, los de mayor feminicidios, para que usted juzgue, son (hasta el mes de Octubre): Estado de México: 119; Veracruz: 71, Ciudad de México: 61, Nuevo León: 57, Jalisco: 47, Puebla: 44, Baja California: 29, Chihuahua: 29, Morelos: 29 y Oaxaca: 26. Solo en esas Entidades el número de feminicidios alcanza los 512 en el periodo señalado, mientras que el total nacional reportado marca 777. Si a lo anterior se suman los homicidios dolosos contra mujeres, los números tampoco mejoran en Veracruz, por el contrario, empeoran: Guanajuato lleva: 351homicidios dolosos de féminas; Chihuahua: 226, Estado de México: 222, Baja California: 212, Michoacán: 187, Jalisco: 174, Guerrero: 119, Veracruz: 85, Zacatecas: 85, Ciudad de México: 81. Entre esos 10 Estados concentran 1 mil 742 homicidios culposos de mujeres en el periodo señalado, mientras que el total nacional reportado asciende a dos mil 384. Esto quiere decir que de enero a octubre Veracruz registra entre femicidios y homicidios dolosos de mujeres un total de 156 asesinados de mujeres en 10 meses, esto es, 15.6 por mes o uno cada tercer día, y las cifras son informadas por las procuradurías o fiscalías generales al Centro Nacional de Información (CNI), sin que signifique una variación de la incidencia delictiva total, sino eventualmente la reclasificación de la información.

 

POR ELLO causa estupor que en su reciente segundo informe de Gobierno, el gobernador Cuitláhuac García enaltezca una baja en la incidencia delictiva, finanzas ordenadas, impulso a la obra pública a pesar de la crisis por Covid-19 y el combate a la corrupción como sus principales logros, pero sobre todo lo primero, asegurando haber cumplido con su principal promesa de campaña de bajar los índices delictivos en un periodo de dos años, pues, dijo que “a diferencia de administración pasadas, su gobierno no pacta con los grupos delictivos”, aunque mantas colocadas por todo el Estado le refuten lo contrario. “Hemos cumplido con los compromisos más importantes, como la disminución drásticamente de los niveles de inseguridad (…) ahora atacamos la descomposición social y combatimos la falta de oportunidades para los jóvenes”, dijo acaso desconociendo las cifras que colocan a Veracruz como el Estado donde más mujeres y periodistas son asesinados.

 

TODAVIA TUVO la osadía de presentar un reporte en el que destacó que la incidencia delictiva en Veracruz registró una disminución de 12.65 por ciento, lo que representó 9 mil 565 delitos menos respecto al periodo enero-octubre de 2019, además de que la Secretaría de Seguridad Pública reportó que en los últimos dos años lograron la captura de 32 jefes de plaza y la detención de 2 mil 54 miembros de grupos delictivos, pero nada dijo de las carpetas de investigación mal integradas, lo que derivó en infinidad de bandas liberadas, incluso de mujeres que en videos se observan descuartizando a personas, o supuestos capos detenidos con armas y drogas. Y como no podía faltar lo que el politólogo Patricio Daniel Navia Lucero tanto critica en sus libros y artículos, recurrió a una frase chocante que repite su protector: “como mi pecho no es bodega debo decir a nuestros detractores que les molesta mucho que se les recuerde que ellos provocaron que los grupos delictivos se afianzaran en Veracruz, es la verdad, ahora se espantan”, aunque, señor gobernador, usted olvida que fue electo para remediar los males, y no para justificarse en los yerros del pasado. Así de simple. OPINA [email protected]

 

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