Hace falta una oposición real

A un año de las elecciones más importantes del sexenio que definirán equilibrios o consolidarán liderazgos, las cosas se ven muy oscuras para la segunda y tercera fuerzas electorales de México a través de importantes juicios contra sus exfuncionarios, expolíticos, personajes electos en las urnas.

Ahí está una serie de casos judiciales en los que no saldrá bien librado ni el PAN ni el PRI, porque en unos días más empezarán a darse a conocer los nombres de cómplices de Genaro García Luna, en el PAN, y de Emilio Lozoya Austin, en el PRI, y no será únicamente a esos partidos a los que se dañará su imagen sino que habrá otros que por acercarse al poder se acercaron a la lumbre y van a terminar por quemarse como el oportunismo obsesivo del partido verde que siempre quiere estar con el ganador, y la verdad es que no es útil para los mexicanos, porque responde sólo a los intereses de su cúpula, que termina por convertir un partido político que debiendo ser una organización de masas se ha convertido en un partido familiar, donde sólo se benefician dos o tres personas de su actual dirección.

Para que México sea un país democrático realmente debe haber equilibrio en el poder Legislativo, sobre todo. No lo hay. Es costumbre en México que la mayoría parlamentaria pertenezca al mismo partido que pertenece al Ejecutivo y este, junto con los diputados y senadores, eligen a los representantes del poder Judicial. Creando un desbalance grave para la equidad; sin embargo, no ha habido interés por parte de los partidos políticos ahora en la oposición, para gobernar como oposición.

La oposición partidista en México se ha pasado un año y medio intentando desgastar al poder, pero sin proponer. Insulta sin sugerir opciones, son partidos sin más alternativas que el golpeteo que ni siquiera llega a ser político sino de lo más vulgar y arrabalero como diría el poeta de Putla, Jorge Castañeda.

La obsesión por inventar información en lugar de darle solución a los problemas desgastó a líderes y partidos de oposición, a grado tal que en su desesperación por figurar como si fuesen importantes pugnaron por convertirse en contrapeso en lugar de buscar la equidad, que es lo que, en realidad hace falta.

El contrapeso del poder radica en el perfecto equilibrio entre poderes, los tres poderes que valen lo mismo y son autónomos unos de otros, pero como en el PAN, el PRI, el Verde, MC y los otros existe la costumbre de que los tres poderes dependen del ejecutivo federal, centran sus críticas a este personaje que es sólo la tercera parte del poder.

PAN y PRI, acostumbrados a la monarquía, a los privilegios de una minoría, a los negocios en lo oscurito, todavía no entienden que hay tres poderes en equilibrio y que la oposición debe cuidar de esos equilibrios, pero no fortalecer el desequilibrio.

México requiere de una oposición fuerte para que haya una democracia sólida y son los partidos de oposición los primeros que violentan esta equidad que debió existir, por convicción, desde hace muchos años, pero como esa igualdad no conviene a quienes se sirven del poder, el resultado muestra sus propios defectos en actos de evidente violación al Estado de Derecho.

Así, los juicios contra algunos personajes, la revisión de casos como el de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, la corrección de contratos leoninos por empresas nacionales y extranjeras, el castigo a los factureros y toda una serie de concesiones que desde hace muchos años otorgó el poder a sus amigos y ahora se erigen en oposición en nombre de sus privilegios perdidos.

La impunidad se convirtió en un privilegio de clase social, de tal suerte que la justicia estaba diseñada para los pobres y para los enemigos políticos. Ahora, es desde la oposición desde donde debe erradicarse el fuero ilícito y la delincuencia de cuello blanco que fue la que gobernó México desde hace muchos años. No es fácil, pero es obligación de la oposición, más que del poder, rechazar privilegios y más aún ofrecerlos.

La oposición que debe fortalecer la población es la de los partidos y si los grupos que intentan derrocar a la actual administración quieren participar en política, deben hacerlo a través de los partidos. Hay un sistema de partidos que es el que rige la política en nuestro país, hacer política fuera de los partidos es un ilícito, y hacer negocios particulares dentro de la política es un ilícito mayor. PEGA Y CORRE. – Luego de que los consejeros del INE, principalmente su presidente, Lorenzo Córdova, se ubicó abiertamente del lado de la oposición, el líder nacional del PAN, Marko Cortés, sale en defensa de un INE carente de credibilidad y confianza ciudadana. Cortés, dijo al presidente Andrés Manuel López Obrador que el INE, “así como el Tribunal Electoral son los verdaderos ‘guardianes’ del proceso electoral, y en ellos está depositada la confianza de los mexicanos para que sean los árbitros de las elecciones, tal como ocurrió en 2018 cuando arribó al poder”. Más complicidad no es posible… Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.

 

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