Más lejos de don Benito y más cerca de Hugo

El pasado lunes 22 de junio los mexicanos nos desayunamos con la noticia de que el presidente López Obrador tendría una nueva chamba; la de guardián presidencial. “Vamos a estar pendientes para que no haya fraude electoral. Me voy a convertir en guardián para que se respete la libertad de los ciudadanos para elegir libremente a sus autoridades”.

Y lo está cumpliendo, aunque no precisamente para que se respete la voluntad popular.

Para nadie es un secreto que López Obrador es un presidente que está metiendo en abierto las manos en las elecciones del próximo 6 de junio. ¿Es el primero que lo hace? No, pero sus antecesores al menos conservaban el decoro, cosa que no hace el tabasqueño actuando con descaro a la vista de todos.

Ante esto el INE le quiso parar los tacos pero no pudo, no ha podido y por lo visto no podrá.

Este martes el Presidente acusó al Instituto de querer “silenciarlo” y dijo que acudirá a instancias judiciales si le suspenden sus mañaneras durante las campañas electorales.

“Como ya está de moda a nivel mundial la censura, ya nos quieren silenciar. Realmente es una actitud de mucha intolerancia. ¿Cómo nos van a quitar el derecho de expresión, de manifestación? ¿Cómo le quitan al pueblo el derecho a la información? Yo aprovecho para convocar a los mexicanos a que opinen si está bien que el INE nos silencie. Si está bien que en México no pueda hablar el Presidente”, dijo Andrés Manuel.

Y es que el lunes el presidente del INE, Lorenzo Córdova, dijo que las mañaneras no podrán ser transmitidas íntegramente a partir del 4 de abril, día que inician las campañas, porque se asume que aparte de ser un espacio de información, son promoción de los logros de gobierno de Andrés Manuel, lo que prohíbe la Constitución.

Esto enfureció al Presidente que pronto olvidó que el 29 de mayo del 2019, dijo que sus conferencias no se trasmitirían en seis estados donde habría elecciones “porque así lo dispone el INE y porque estamos construyendo una auténtica democracia”.

Este martes muy a su estilo le reviró a Córdova y de paso le dio el enésimo llegue a la oposición: “Les molesta mucho porque ellos eran los que mandaban y saqueaban y no llegaba nada al pueblo. Se robaban el dinero del pueblo; por eso es la campaña constante en contra nuestra y por eso también se agrupan…

“No les interesa tanto quién gane en un estado, lo que quieren es tener mayoría en la Cámara de Diputados para que no haya los programas de Bienestar, para quitarle al adulto mayor la pensión, eso es lo que quieren; eso para ellos es populismo, paternalismo, esa es su concepción”.

Tras estas declaraciones dichas desde el púlpito de Palacio Nacional, me gustaría saber qué juez o magistrado se va a aventar la bronca de cancelar las mañaneras si el Presidente los tiene en un puño.

Cada día que pasa Andrés Manuel se parece más a Hugo Chávez está más lejos de don Benito al que ya ni voltea a ver. El poder autocrático que lo envuelve lo embelesa y lo subyuga. Está convencido que es el mejor Presidente y ese convencimiento lo llevará a buscar no una reelección, sino el “alargamiento” de su mandato porque de seguro “el pueblo se lo pedirá”.

Para donde mires lector, el país está hecho un desastre y sin embargo Andrés Manuel sigue conservando una popularidad envidiable cuyo secreto está en sus conferencias mañaneras donde no informa pero sí difama, instiga, denuesta, denigra, hiere, se burla y descalifica. No conversa; fustiga. No une; divide. No habla con la verdad; miente con descarto y sin aportar pruebas de sus dichos. No se molesta en convencer, pero sí en fanatizar.

Sus conferencias se han convertido en la parte más importante de su gobierno. Podría decirse que son la razón de ser de su absolutismo y sin ellas perdería mucho de su poder.

De ahí que aúlle con sólo imaginar que se las podrían quitar por unas semanas.

Andrés Manuel ya perdió el piso, se ha convertido en un autócrata al que no le preocupa perder el Congreso de la Unión en las urnas porque sabe que lo puede disolver de un manotazo. Y eso sería muy grave.

Pero quizá lo más grave es que en un país de casi 130 millones de individuos no haya uno con la suficiente fuerza moral, ética, jurídica y política que le diga “ya párale”.

Y mientras no surja esa persona, López Obrador continuará con su tarea de apoderarse del país (ya se quitó varios contrapesos, ya se engulló los Fideicomisos y va por el INAI y el INE) y llevarlo sin remedio al fondo del precipicio.

 

Aclaración y sincera disculpa

Porque lo aprendí de buenos maestros y también por ética, cada vez que tomo información de algún colega o datos de algún medio informativo, libros, ONGs, dependencias públicas, privadas etc., para agregar a mis columnas, invariablemente doy el nombre de la fuente.

Para complementar mi columna de ayer tomé información de un reportaje que hizo la periodista Verónica Huerta Aburto de la agencia AVC Noticias titulado: “A pesar de índices de violencia, IVM carece de titular”. Pero por un lamentable descuido no le di el crédito que debía.

Apenas me di cuenta de la pifia hablé con Verónica para explicarle que el yerro no fue de mala fe y ofrecerle una sincera disculpa que aceptó con gentileza. Gracias por tu comprensión Vero, espero que descuidos de esta naturaleza no se vuelvan a repetir en lo que escribo.

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