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Política Ficción Por: Jorge Marín Barragán/ AMLO : Continuidad del régimen*

El sistema operó esta aparente transición 2018 impecablemente, como la anterior del cambio en el 2000 y el presunto fraude de 2006, que culminó con la ingeniosa idea de bloquear Reforma para despresurizar el movimiento social que creyó tal ardid. Por increíble que parezca el sistema es meticuloso para armar sus escenarios, cuida los detalles y  no deja cabos sueltos por eso perdura en el tiempo.

Calculado el desgaste del PAN en 2012 optaron por Enrique Peña Nieto, el llamado “Golden Boy” que gobernaba el Estado de México, segunda fuerza potencial de electores y trinchera tradicional del priismo, con un enorme gasto publicitario y excesivo uso de recursos públicos para movilizar a sus bases, lograron dos objetivos fundamentales: Que el PRI regresara a la presidencia y sostener como opositor casi único a Andrés Manuel López Obrador. Para lograr tal fin, fue tomado como esparrin predilecto y abandonaron a su suerte a Josefina Vázquez Mota del debilitado panismo. Un detalle importante resulta, que desde el momento en que se declaró ganador a Peña Nieto, le fue permitido mantenerse en campaña permanente, sin recibir, ante tal obviedad, una sola llamada de atención del organismo electoral (INE).

 

El primer paso del llamado “peje” fue obtener el registro de su propio partido (MORENA), para apoderarse del Movimiento Progresista que lo había acompañado en dos elecciones consecutivas, eso a pesar de que existía el compromiso de su parte de unificar en un solo partido a tres fuerzas políticas, que le habían respaldado con recursos materiales y humanos para sostener sus actividades públicas y privadas. De haber cumplido su palabra no hubiera tenido necesidad de realizar pactos inconfesables para ganar la presidencia y perderlo todo.

El proceso electoral en el Estado de México 2017 para elegir gobernador, previo a la elección presidencial 2018, para la oposición, era fundamental ganarlo, porque eso provocaría con anticipación la caída del régimen corruptor. Por esa razón, lo sucedido, fue la primera señal evidente de los acuerdos existentes entre Peña Nieto y López Obrador, quien dinamito su alianza tradicional con el PRD, PT y MOVIMIENTO CIUDADANO, quienes oportunamente se habían pronunciado por Alejandro Encinas, como prospecto para encabezar una amplia coalición de partidos para enfrentar al priismo mexiquense. Al darse cuenta del curso que tomaban las cosas con esas manifiestas intenciones, presuroso destapo a la maestra Delfina Gómez Álvarez para que bateara de sacrificio, términos beisboleros que tanto le agradan y entiende, claro que entiende el nuevo presidente, jugada que ya le fue recompensa a la fallida candidata al ser propuesta como súper delegada en esa entidad. Con ese manejo político perverso y su actitud rijosa con sus ex aliados, hizo un gran servicio al gobierno en turno al dividir definitivamente al bloque opositor que hubiera cambiado no solo el resultado de esa elección sino la historia del país. Los números así lo indican: Alfredo del Mazo, alfil del presidente Peña Nieto, ganó con 2’040,491 votos casi 35% de la votación, los partidos de la alianza progresista PRD y PT sumados a los de MORENA, se quedarían con más del 51% al sumar 3’021,673 votos, cantidad con la que juntos hubieran superado al ganador con una diferencia próxima al millón de sufragios, sin contar que el partido MOVIMIENTO CIUDADANO no inscribió candidato para  no dividir la votación y complicar aún más el escenario.

Desde 2012 AMLO gozo de una cobertura mediática impresionante, acompañada de una estrategia muy bien estructurada para hacerlo aparecer como un férreo opositor, el monitoreo de dicha cobertura de diciembre de 2017 a febrero de 2018 permite observar los detalles1, López Obrador tuvo menciones en una tercera parte del total (33%) de piezas emitidas, si bien es cierto que la mitad de estas aparentaban ser negativas es porque estas se combinaban con malas noticias del gobierno y de sus contrincantes, lo que provocaba un efecto contrario a lo que publicaban en su contra, otra característica era que cuando se mencionaba al resto de los aspirantes regularmente hacían una premeditada comparación con él. Televisa y TV Azteca fueron fundamentales, como lo habían sido en otras elecciones, específicamente en la de Enrique Peña Nieto. Tal estrategia era combinada con una amplia contraofensiva muy agresiva en redes sociales contra las televisoras, para conseguir que las notas malas fueran revertidas con contundencia a su favor.

En un monitoreo de Radio y TV que realizó la UNAM en el periodo del 14 al 16 de diciembre de 2017, a cargo de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, detectaron en ese ejercicio 58 piezas informativas donde los aspirantes fueron valorados positivamente, de esa cifra 28 piezas (48%) estuvieron dedicadas a José Antonio Meade, 26 de ellas (44%) a López Obrador y tan solo 4 (6%) a Ricardo Anaya, lo que permite dar cuenta de la tendencia para favorecer al candidato de MORENA y sostener al ya liquidado prospecto del PRI para combatir con eficacia a la coalición del panista.

La magnitud del oficialismo de Televisa Y TV Azteca es considerable sobre todo si se analiza que del año 2013 al 2016 recibieron 10 mil 692 millones 560 mil pesos de dinero público2, por tal razón, esta estrategia de tan amplia cobertura mediática que involucra medios de comunicación beneficiados con la publicidad oficial, solo puede entenderse con el beneplácito del gobierno, más aún, esto también  puede explicar la renovación de sus concesiones por 20 años más3, ante el silencio complaciente del nuevo presidente y la inclusión de Salinas Pliego y Bernardo Gómez  al flamante y selecto grupo de consejeros que tendrá.

Otro de los detalles a observar, son la amabilidad exagerada y el reconocimiento público que le hizo al ahora ex presidente Peña, al manifestar que le reconocía su imparcialidad al no meterse en la elección, pasando así, de ser el villano favorito a todo un demócrata, cuando todos saben muy bien que desde su gobierno desprestigiaron a Ricardo Anaya, su principal adversario. Aún peor, resulta su negativa para investigar probables delitos cometidos durante su administración, para lograr semejante impunidad ha iniciado una campaña de victimización con ayuda de los nuevos intelectuales orgánicos, para ponerse en una aparente situación de riesgo si tomara la decisión de investigar la corrupción del pasado, todo un gran teatro para no cumplir con un deber adquirido al tomar protesta como presidente.

Si los detalles hablan por sí solos, analizar el perfil y trayectoria de algunos personajes incrustados en su gobierno y el poder legislativo, indican, también, la existencia de un pacto con lo más alto de las esferas del poder, esta lista la encabezan personajes muy importantes del régimen como Manuel Bartlett Díaz, quien jugó un papel fundamental en la asunción presidencial de Carlos Salinas de Gortari en 1988, en un proceso donde se arrebató la presidencia al Ing. Cuauhtémoc Cárdenas y donde perdió la vida en extraño accidente, el digno candidato presidencial Manuel Clouthier del Rincón mejor conocido como “Maquío”, el hijo prodigo de Sinaloa se mantuvo firme en su protesta de fraude en esa elección, quedando los hombres del sistema  bajo sospecha de esta lamentable pérdida y otras de cientos de víctimas de la lucha opositora, en esos momentos álgidos del país Bartlett era Secretario de Gobernación, posteriormente fue premiado como Secretario de Educación y luego postulado por el PRI/Gobierno como candidato, para hacerlo gobernador de Puebla.

Ernesto Zedillo fue ungido candidato a presidente de la República sobre  la tragedia  de Luis Donaldo Colosio, padre de actual diputado local en Nuevo León, por Movimiento Ciudadano, del mismo nombre con Riojas como segundo apellido, asesinado por las balas del solitario Mario Aburto según la versión oficial que nadie cree, para la vox populi fue un crimen de estado que cambió la historia de una nación y de donde surgió una administración de cómplices, que todo distorsionaron para encubrir a los responsables. Ese gobierno tuvo hombres clave como Esteban Moctezuma Barragán que inició como Secretario de Gobernación y, beneficiarios de sus políticas públicas erráticas como Alfonso Romo, ahora incrustados casualmente al equipo cercano de López Obrador. Sexenio durante el cual el país padeció una de sus peores crisis económicas y un creciente endeudamiento, época en que el FOBAPROA paso a ser deuda pública para cargar deudas privadas al pueblo, como lo explica en su libro “FOBAPROA expediente abierto” el actual presidente, donde menciona a Romo su jefe de gabinete como uno de los integrantes de la red de complicidades y componendas entre el poder económico y político que cometieron esa monumental estafa. Esa misma administración no tan solo estuvo lejos de arreglar el conflicto con el ejercito zapatista que se levantó en armas a finales del sexenio salinista, sino que con su complacencia se produjo la matanza de indígenas de Acteal, Chiapas, hechos impunes hasta el pasado gobierno y que al parecer las complicidades actuales permitirán que continúen sin transparentar esos hechos y sin hacer justicia.

Chiapas es un estado clave en esta increíble trama, con Manuel Velasco Coello como su Gobernador/Senador en activo, aliado de los presidentes Enrique Peña Nieto y López Obrador, incansable promotor de las acciones del gobierno que termina y ahora del proyecto que inicia el tabasqueño, como botón de muestra de que son uno mismo.

Alfonso Durazo Montaño, ex secretario particular de Colosio, después de participar al lado de Zedillo una corta temporada, reapareció en el escenario político como aliado de Vicente Fox, al igual que otros personajes del sistema que le levantaron la mano como candidato del panismo, y que también las coincidencias prefabricadas con precisión quirúrgica, los ubican al  lado del próximo presidente surgido de las entrañas del régimen, así lo hizo Porfirio Muñoz Ledo, con larga trayectoria y cerca, muy cerca, de los presidentes Díaz Ordaz a quien ensalzo, Luis Echeverría a quien aplaudió y Miguel de la Madrid con quien colaboró, hasta que las circunstancias lo encaminaron a la oposición desde donde siguió funcionando con eficiencia para el poder.

Sin duda existen muchos personajes más, pero la incorporación a la 4ª transformación de Gabriela Cuevas, quien pagó la fianza que impediría a López Obrador pisar la cárcel y hacerse mártir una vez desaforado en 2005, así como las de Germán Martínez y Manuel Espino representante ante el INE Y presidente nacional  del PAN respectivamente, en conjunto piezas claves en el presunto fraude electoral en 2006 del que se dijo víctima su hoy aliado y amigo, son también muy reveladoras y asoma, en esta incongruencia cínica, otra complicidad, esta vez con el calderonismo.

Contrario a lo que la mayoría de medios de comunicación divulgan como una histórica participación de los votantes en el 2018, los números refuerzan la hipótesis del complot contra la sociedad. En las pasadas elecciones presidenciales de 2012 el porcentaje de participación fue del 63.08 % de electores4, en el 2018 lo hicieron el 63.43 % del padrón, menos de medio punto de porcentaje de participación ciudadana de diferencia5, cuando en la percepción colectiva han sembrado la creencia de que la participación se desbordo, aún más, del total de votos obtenidos por la coalición Juntos Haremos Historia que fue de poco más de 30 millones de votos, quienes aportaron una gran cantidad de estos fueron las estructuras del PRI con cerca de 7 millones de votos, que representa casi el 50 % de votos que obtuvieron en la pasada elección presidencial donde resultó ganador Enrique Peña. Por su parte los operadores del PAN que traicionaron a Ricardo Anaya le significaron una cifra cercana a los 3 millones de votos, en conclusión, una tercera parte de los votos que fueron la diferencia entre ser o no presidente, fueron obtenidos con la operación y patrocinó del régimen a través de sus aliados.

Sin duda, una evidencia igual de clara que las anteriores, son las rupturas provocadas en los diferentes frentes electorales, particularmente en el panismo con Javier Lozano, Ernesto Cordero, Roberto Gil, Margarita Zavala, Felipe Calderón y Vicente Fox entre otros, que además fungieron como voceros de la campaña del régimen en contra del candidato del PAN. El priismo fue conducido desde el gobierno de Enrique Peña Nieto a las urnas, pero no en favor de su partido, abandonando a sus candidatos a su suerte y sin aceitar de millonadas a su estructura de activistas y electoral como tradicionalmente lo hacían, provocaron la deserción de parte de su militancia,  facilitando por otra parte que los operadores en desacuerdo los condujeran hacia la opción de López Obrador, esta operación premeditada, sumada a las pifias verdaderas e intencionales de la administración, así como a  la magnificación de los errores gubernamentales, fue suficiente para que la televisión y demás medios de comunicación oficiales hicieran el resto del trabajo, promocionando al Sr. López como la opción y combatiendo al candidato de la Coalición  Por México Al Frente.

Un ingrediente adicional a este coctel de acuerdos vergonzosos, es lo ocurrido la misma noche de la elección, donde, según el relato de la columnista del Heraldo Martha Anaya en su entrega del 8 de agosto del presente, que valida en uno de sus reportajes PROCESO6, un reducido grupo de personajes fue invitado a casa de López Obrador, el candidato ganador, para brindar por su triunfo y agradecerles su apoyo, de Televisión Azteca, Ricardo Salinas Pliego; de Televisa, Bernardo Gómez; de Grupo Imagen Olegario Vázquez Aldir y dos hombres de su absoluta confianza, Alfonso Romo y Julio Scherer, ni más ni menos que un festejo de aliados.

Aparente ausencia del poder público padece nuestro país, situación provocada por el debilitamiento intencionado del entramado institucional, en primer lugar, por las constantes rencillas previas a las elecciones entre quienes gobiernan y una parte de quienes se pensaba eran oposición, y aunque se ha descubierto son aparentes, resultan muy dañinas para la sociedad, para posteriormente agravarse con los acuerdos, regularmente impunidad y negocios al cobijo del poder, para heredar el gobierno al grupo que el régimen decidió favorecer. No tienen como verdadera prioridad combatir la corrupción y abatir la impunidad, mucho menos mejorar la economía de sus gobernados, su objetivo es administrar la riqueza del país protegiendo los intereses de quienes los pusieron, cuidando de sobrellevar el padecimiento de la gente con programas sociales paupérrimos, conteniendo el enojo social con el miedo que la violencia provoca y entreteniéndoles con un gran circo de dimes y diretes estúpidos. Así, con promesas incumplibles han logrado engañar al electorado, y con medidas populistas o sensacionalistas pretenden sexenio tras sexenio justificar su presidencia con resultados desastrosos.

La aparente debacle de su antecesor tiene una lógica perversa, entre mayor sea el daño provocado por la administración saliente, más amplio será el margen de pretextos que tiene el entrante para no cumplir sus promesas una vez que asuma oficialmente la presidencia, que de facto ejerció una vez terminada la jornada electoral y que irresponsablemente dejó a la deriva Peña Nieto y compañía.

Resultará lamentable para los electores descubrir que su participación, etiquetada como histórica por los medios de comunicación tradicionales, fue resultado de un espejismo opositor, que todo fue un gran montaje del sistema para dirigir su voto justo donde ellos querían para legitimar la opción con la que pactaron la presidencia y, que con ello sólo cambiaran algunas formas para quitar privilegios a parte de la burocracia, que no son otros que los empleados de los que realmente mandan (la mafia del poder), para satisfacer el encono popular y alimentar su morbo, con la finalidad de poner a salvo sus intereses y mantener intactos los cimientos de su imperio corruptor.

La mafia del poder, donde se aglutinan los ricos y poderosos de México dependientes de los intereses norteamericanos, esa de la cual nos advirtió durante 18 largos años López Obrador, contra la que en apariencia sostenía una dura batalla pero que finalmente no fue tal, se volvieron a salir con la suya. Tal parece todo resultó un engaño que le  sirvió a Andrés Manuel para restregarnos en la cara todos los días, desde entonces, quien era el jefe de jefes y dejarnos en claro que ellos son los que deciden el rumbo económico, político y social de nuestro país, los que imponen al presidente, los que se enriquecen al amparo del poder, los que lucran con la pobreza de millones de seres humanos a los que controlan con sus programas sociales, ante una sociedad indefensa que mantienen inmersa en el terror de la violencia, ellos la mafia del poder, los que ordenan, los que deciden, con los que acuerdan y que desde el 1 de diciembre tendrán un nuevo presidente.

 

JORGE MARIN BARRAGAN.                   Orizaba, Ver. A 1 de diciembre de 2018.

 

1https://monitoreo2018.ine.mx/app/portalPre?execution=e1s1

 

2 https://www.sinembargo.mx/28-12-2017/3367551

 

3https://aristeguinoticias.com/0211/mexico/ift-prorroga-por-20-anos-mas-todas-las-concesiones-de-television-de-televisa/

 

4http://siceef.ife.org.mx/pef2012/SICEEF2012.html#

 

5https://computos2018.ine.mx/#/presidencia/nacional/1/1/1/1

 

6https://www.proceso.com.mx/561331/tiempo-de-complacencias-amlo-y-sus-relaciones-de-ida-y-vuelta-con-las-televisoras

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