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Política Ficción Por: Jorge Marín Barragán/ Amar a México.

Recorrió todos los municipios del país en franca labor proselitista, evidente sin lugar a dudas, 12 años de manera ininterrumpida, sin recibir de parte de las autoridades electorales, una sola amonestación por actos anticipados de campaña.

Todos los medios de comunicación afines al gobierno, jugosos convenios como botones de muestra, dieron seguimiento a sus labores y publicaban sus estridentes declaraciones para ubicarlo como único opositor. Tan sólo en el año previo a la elección, el costo de tan amplia cobertura mediática de la que gozó, si la hubiera pagado le habría costado 6 mil millones de pesos aproximados.

En su equipo se incorporaron un sinnúmero de personajes afines al régimen, paradójicamente los más contradictorios fueron los identificados con la derecha, no por cuestión de doctrina política, sino por su participación clara y directa en el fraude del que se había quejado en 2006, así como su cercanía con el expresidente beneficiario del mismo.

La intervención grotesca del mandatario en turno en el proceso electoral, al involucrar en un escándalo de lavado de dinero a su principal oponente, situación que le favoreció ampliamente, pero más aún, el posterior reconocimiento como demócrata que le hizo públicamente.

Se pudieran enumerar más evidencias, pero estas serían suficientes para entender que el régimen propició su elección, en consecuencia lo complejo que le resultará cumplir las altas expectativas que generó.

Durante su campaña hizo promesas de todo tipo, que ahora matiza para desilusión de muchos:

Todas las Reformas logradas por el gobierno que relevará, no sólo las cuestionó duramente sino que prometió derogarlas, algo que no podrá cumplir, no por falta de apoyo legislativo ya que es amplia mayoría en ambas cámaras, será por los compromisos adquiridos con el régimen.

La Reforma Energética por ejemplo, ya han reconocido sus más duros detractores al interior de su proyecto, funciona perfectamente, pero además, la inversión privada tan cuestionada bajo pretexto de perdida de soberanía, han anunciado continuará.

Sobre la promesa de bajar la gasolina, que tantos dividendos electorales le otorgó, y que, dicho por el mismo en video de campaña, solo basta que los legisladores modifiquen el presupuesto para hacerlo posible, no lo cumplirá, va a diferir su promesa 3 años, tiempo suficiente para bajar la presión al tema y probablemente encontrar nuevas excusas.

El tema de la austeridad y la recaudación tributaria es sumamente importante para poder cumplir sus objetivos, sin embargo, se enfrenta al dilema de los intereses partidistas y las grandes empresas.

Para el proceso electoral 2018, se destinaron recursos públicos, (dinero del pueblo, como tanto les gusta cacarear), tan solo para actividades de campaña más de 2 mil millones de pesos, sin contar los gastos ordinarios de los partidos políticos, actividades específicas, franquicia postal y franquicia telegráfica que ascienden a más de 6 mil 700 millones de pesos, si a esta cantidad agregamos los más de 42 millones de pesos destinados en el presupuesto a las candidaturas independientes, daría un total superior a los 8 mil 700 millones de pesos.

Pues bien, este dinero podría ahorrarse al retirar el financiamiento a los partidos politicos, para poder lograrlo tendrían que modificar la ley electoral: Debates obligatorios, tiempos y espacios igualitarios a candidaturas en radio, televisión y medios impresos, foros de discusión y análisis con sectores productivos y cero publicidad en las calles entre otras medidas. Nada de esto es nuevo o desconocido por los otrora opositores, esta era una exigencia a los autoritarios que gobernaban, pero ahora, en su faceta de partido en el poder, al parecer privilegiarán su ventaja manipuladora y no el interés ciudadano.

Esta visto que los ajustes los llevaran a cabo en la burocracia, es decir en los intereses de los empleados de los que verdaderamente mandan, (mafia del poder, como los bautizó el electo), reducción a los salarios, aunque no en la proporción que prometieron 50%, recorte de algunos privilegios aunque conservarán sus dietas de miles de pesos, para calmar el gallinero pues los necesitan para dejar intactos sus millonarios intereses.

De acuerdo con el informe “Privilegios Fiscales. Beneficios inexplicables para unos cuantos” del Centro de Análisis e Investigación FUNDAR, durante la administración del actual gobierno las autoridades fiscales, hasta el año 2017, habían perdonado 188 mil millones de pesos en impuestos a diversas empresas, de las que solo 15 de estas habían concentrado la mayor parte de los beneficios. Esta escandalosa cifra se elevaría mucho más, si se sumara el monto de devolución de IVA y otros impuestos a otras grandes empresas, que lucran con un supuesto beneficio a la población más vulnerable, al utilizar a legisladores para impedir que se impongan impuestos a productos que no les conviene.

Esta muy clara la ruta de la simulación y de lo que realmente se debe hacer en beneficio del pueblo. Es posible la reducción del precio de la gasolina, en consecuencia el del gas doméstico y la luz, consecuentemente reducción general de precios, con una verdadera austeridad donde efectivamente se pueden ahorrar muchos recursos, esto acompañado de una justa recaudación tributaria, donde paguen los grandes evasores y no se les devuelvan impuestos a los grandes depredadores.

Si a esto le pudieran agregar un poco de humildad y altura de miras, para explorar la propuesta del Ingreso Básico Universal, donde se revisara su viabilidad o tal vez se aplicara parcialmente, a las personas que más lo necesitaran, podría ocurrir dos cosas sumamente importantes: concentrar el presupuesto de varios programas para lograr implementarlo y, dado que sería un recurso etiquetado, inamovible y de ingreso seguro, los beneficiarios serían sujetos dignos de crédito, podrían así emprender actividades productivas con negocios propios y contribuir de algún modo a reactivar la economía.

Es cuestión de tener voluntad y verdaderamente romper con el régimen, de hacerlo así tendrían un amplio apoyo popular, pero deben gobernar actuando como oposicion, porque ser oposición es amar a México.

JORGE MARÍN BARRAGÁN
Orizaba, Ver. A 19 de septiembre de 2018.

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