Prohíben tabaco pero aprueban mariguana

*Es tan dañino uno como otro; cannabis peor

*Obispos creen que aprobación es distractor

 

NO CABE duda que estos de la Cuarta Transformación sí que son contradictorios. Y es que mientras por una parte las  comisiones unidas de Justicia, Salud y Estudios Legislativos del Senado aprobaron el dictamen para el uso recreativo de la mariguana, y hasta lo festejaron en tribuna y no faltó la ridícula legisladora que fumó la hierba en redes sociales o los que acudieron al recinto legislativo con su plantita, argumentando que “México acaba de dar un gran paso entorno a lo que sería la legalización de cannabis para todos los usos”, por la otra los mismos legisladores morenistas impulsan una iniciativa de reforma a la Ley General para el Control del Tabaco que, entre otras cosas propone robustecer las políticas públicas en salud dirigidas a establecer espacios 100 por ciento libres de humo, además de regular las emisiones de los nuevos productos, la publicidad y el uso de saborizantes y aditivos. Argumentan los seguidores de AMLO que la contingencia sanitaria derivada del CoVid19 “puso en riesgo a toda la población, sin embargo, esta enfermedad es particularmente peligrosa para las personas con afecciones subyacentes como padecimientos cardiacos o pulmonares, y aquellas con factores que aumentan la probabilidad de enfrentar un nivel grave de la infección, como la obesidad y el tabaquismo, ya que los datos del brote epidémico muestran que personas con antecedentes de patologías cardiovasculares y respiratorias tienen mayor probabilidad de desarrollar síntomas graves de la pandemia. Y uno se pregunta: ¿Qué acaso la mariguana se inyecta o se fuma, y el humo que desprende no afecta a los demás? Pero en su infinita contradicción, los diputados del partido del Presidente en turno, proponen, por lo tanto, mantener los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud (OMC) abrigados en la protección al bienestar general, entre otras: 1. Reducir el consumo de tabaco entre fumadores, 2. Retardar el inicio de la adicción, 3. Evitar recaídas en ex tabaquistas. 4. Reducir los costos en salud, y 5. Disminuir la aceptación social del hábito referido. (Quien los entiende).

 

SEGÚN LA aprobación del Senado que aún deberá pasar a la cámara Federal de diputados, se establecen 8 puntos que regularán el consumo de mariguana y aprovechamiento: 1.-La Cannabis deberá adquirirse en lugares autorizados. 2.-Se podrán sembrar hasta seis plantas en casa, ocho al año. 3.-Si el humo llega a una persona que no haya dado su consentimiento y se queja podría haber sanción. 4.-No se podrá consumir frente a menores de edad. 5.-Las personas que consuman deben estar a 500 metros de centros públicos o en lugares libres de humo. 6.-No se venderá a menores de edad. 7.-Estará prohibido promocionar el uso de cannabis y, 8.-En caso de querer consumir en grupo deberán formar un “club” registrado y aprobado por el gobierno. Todos deben ser mayores de edad y no pertenecer a otra asociación de ese tipo. Sin embargo, previo a la aprobación, frente al Senado de la Republica huno quienes consumieron mariguana en churros, como se le llama, a la vista de todos, y hasta sembraron plantas fuera del recinto, en franca anarquía permisible por el propio gobierno que fomenta ese nuevo vicio, que seguramente –salvo en el aspecto médico- no traerá ningún beneficio a la sociedad.

 

EN SUMA, al igual que el consumo de tabaco, el de mariguana es dañino para la salud, se quiera o no aceptar, pero los militantes Dell Movimiento de Regeneración Nacional prefieren inhalar cannabis que cigarrillos comunes, pues según ellos, entre las resultantes de la pandemia se prevé que, a causa del confinamiento de la población, aumente el consumo del nocivo producto (así llaman al tabaco) y, con ello, las consecuencias mortales. “El humo ajeno, o también conocido como ambiental o de segunda mano, contiene más de 7 mil productos químicos, de los cuales al menos 250 son nocivos y 69 son cancerígenos (¿y acaso la mariguana no?). “En tanto, el de tercera mano son las partículas que quedan después de fumar, sobre todo en espacio cerrados, en paredes, cortinas, muebles, tapicería e incluso en el cabello de las personas, e insisten como parte de los argumentos de la iniciativa: “Los bebés y los niños son la población más vulnerable a esta contaminación porque ellos respiran y comen las toxinas del piso, de los asientos del automóvil, de los brazos de adultos fumadores y otros sitios donde las sustancias nocivas se han acumulado con el tiempo”.

 

Y ES que utilizando datos de un análisis de hace 20 años que se diseñó para medir la enfermedad cardiaca conocida como estudio de Riesgo de Desarrollo Arterial Coronario en Adultos Jóvenes (CARDIA por sus siglas en inglés), los investigadores analizaron los datos de más de 5 mil hombres y mujeres entre los 18 y los 30 años de edad de cuatro ciudades estadounidenses, mostrando en ese tiempo que fumar debilita la función pulmonar, causa cáncer de pulmón y problemas respiratorios a largo plazo como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), pero ¿qué pasa por fumar marihuana?: los investigadores intentaron determinar si la exposición al humo de la marihuana, que contiene muchos de los componentes que se encuentran en el humo del cigarrillo, también podría tener efectos negativos en la función pulmonar, y se sorprendieron al encontrar que los sujetos que fuman marihuana ocasionalmente -es decir, los que fuman dos o tres veces al mes (aunque con la legalización podrían hacerlo a diario)- no mostraron la misma disminución de la función pulmonar que se presenta por fumar cigarrillos. El estudio se publicó en aquel entonces en la revista Journal of the American Medical Association, y concluyeron que “hay efectos conocidos del tabaco sobre la función pulmonar, y pensamos que con esto encontraríamos el mismo tipo de efecto en la marihuana”, según el autor principal del estudio, el médico Mark J. Pletcher de la Universidad de San Francisco, California, quien explicaba que, como era de esperarse, su equipo encontró que entre los fumadores de cigarrillos, cuando un sujeto está más expuesto al humo, los efectos son más adversos en la función pulmonar (aunque eso fue hace 20 años, cuando fumar mariguana era un delito y se hacía a escondidas, pero al ser legal, su consumo se incrementará) . Como fuera, quien consume marihuana suele presumir de que su elección es mucho más segura que el tabaco, mientras que quien fuma cigarros cree que el tabaco es mejor ya que es una sustancia legal, aunque la cannabis pronto lo será si la aprueba la cámara de diputados.

 

POR LO pronto, el Congreso de la Unión –junto con el Presidente López Obrador- ya abrieron otro frente: el de la Iglesia Católica que asume que la nueva Ley Federal para la Regularización del Cannabis, aprobada por el Senado el pasado jueves, “no atiende los daños a la salud surgidos por el consumo cada vez mayor de la mariguana”, ni los efectos en las familias y tampoco “contribuye a inhibir y reducir la exposición a sustancias estupefacientes”. En una carta firmada por los Obispos de México expresan que con la iniciativa “vemos una señal de una política de Estado que ignora al débil y descarta a quienes deberían ser más tutelados” ya que “la legalización de un estupefaciente, sea este u otro, significa voltear la vista e ignorar las necesidades reales de la sociedad, y más aún en el contexto actual de la pandemia de Covid-19, la crisis económica y la crisis de inseguridad”.

 

UN ESTUDIO sistemático de alta calidad realizado por el Comité de Asesoramiento de Salud Pública sobre la Marihuana (Retail Marijuana Public Health Advisory Committee), refiere que el uso prolongado de esta puede causar: Efectos cardiovasculares y respiratorios, ya que el humo de la marihuana irrita los pulmones, de tal suerte que los fumadores habituales de marihuana (que consumen a diario o casi a diario) tienen muchos de los problemas de salud que padecen los fumadores de tabaco, como tos diaria, bronquitis, mucosidad y sibilancia, además de que el humo de la marihuana que inhalan los fumadores activos y pasivos contiene los mismos productos químicos cancerígenos que el humo del tabaco. En ese sentido, existen investigaciones contradictorias sobre los efectos de fumar marihuana y el cáncer de pulmón. Algunos de los productos químicos cancerígenos del humo del tabaco también están presentes en el humo de la marihuana. Paralelamente, la marihuana está estrechamente relacionado con el daño a los tejidos de las vías respiratorias en los pulmones. Por si fuera poco, el consumo habitual puede provocar daños en la memoria, que pueden durar una semana o más tras la última vez que se haya consumido. También está relacionado con la depresión y, probablemente también con otros problemas de salud mental, como ansiedad y psicosis. La marihuana, especialmente en dosis altas, puede causar psicosis temporal (es decir, no saber lo que es real, alucinaciones y paranoia) mientras se esté bajo los efectos de la droga. Así las cosas. OPINA [email protected]

 

 

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