Slim: de enemigo a consentido de AMLO

*Los ricos del salinismo son ahora de la 4T

*Flaca y metamórfica memoria presidencial

 

HACIA 1988, cuando Carlos Salinas de Gortari asumió la Presidencia, Carlos Slim Helú y los 23 empresarios que ahora son los principales multimillonarios y dueños de la riqueza del país no lo eran tanto. Tenían fortuna, pero sobre ellos estaba la familia Garza Sada, pero para finales de 1994, México ya tenía nuevos ricos, y encabezaban esa lista los compradores de las empresas paraestatales como Carlos Slim (Telmex), Ricardo Salinas (TV Azteca) o Roberto Hernández (Banamex). No en vano, previo a las elecciones presidenciales del 2006 –que ganó Felipe Calderón Hinojosa, del PAN-, el entonces candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador confiaría a un grupo de empresarios menores: “cuando llegue a Los Pinos mi primer decreto será nacionalizar Telmex, Televisa y Cemex,”, pero AMLO no llegó en aquel entonces sino hasta el 2018, cuando otros millonarios ya habían engrosado sus descomunales fortunas, entre estos, Germán Larrea Mota Velasco, director ejecutivo de Grupo México, la empresa minera más grande del país y la quinta productora de cobre más grande del mundo,​ además de ser considerado el segundo hombre más rico de México por la revista Forbes en 2015 y 2016, y el tercero en 2013, gracias al respaldo recibido por Enrique Peña Nieto en cuyo sexenio Napoleón Gómez Urrutia, entonces líder minero, tuvo que huir del país y refugiarse en Canadá al ser amenazado con ser llevado a prisión por enriquecimiento ilícito y responsabilidad en la muerte de muchos obreros. Con todo y ello, la Cuarta Transformación lo hizo candidato al Senado y lo regresó al país como un héroe.

 

LA FORTUNA de los nuevos multimillonarios con Carlos Salinas de Gortari tiene un origen: la privatización y desincorporación del Estado de 390 empresas, el 63 por ciento de las que existían entonces y, todas vendidas o cedidas a los ahora considerados los hombres más ricos de México. Ya no eran los Garza Sada los más ricos, sino que por encima de esa familia ya estaban 23 familias multimillonarias que sumaban en conjunto, en ese tiempo (1994), 41 mil 900 millones de dólares, año en que, paralelamente inició una severa crisis económica que disparó los niveles de pobreza al 69 por ciento de los mexicanos. Y muchos de aquellos que se quedaron con las empresas del Estado, severamente criticados en ese tiempo por el ahora presidente Andrés Manuel López Obrador, son actualmente sus asesores de cabecera, invitados una y otra vez a las reuniones públicas y privadas de AMLO, y puestos como ejemplo por el tabasqueño. En la actualidad, tras la ingeniería financiera de Salinas de Gortari que, por supuesto, le benefició hasta convertirse en un hombre multimillonario junto con su familia más cercana, los Garza Sada dejaron de figurar, entre otros: Adrián Sada González, presidente de Vitro con una fortuna de 1 mil 300 millones de dólares; el ya fallecido Bernardo Garza Sada, de Grupo Alfa, con 1 mil 200 millones de dólares y el, también, finado Eugenio Garza Lagüera, de grupo Femsa, con 1 mil 100 millones de dólares. “De ese tamaño fue la transferencia de recursos por la política de entrega de bienes nacionales a particulares”, denunciaba López Obrador en esos tiempos, pero tal parece que ya se le olvidó la promesa de recuperar las empresas del Estado privatizadas y entregadas a los nuevos multimillonarios, a los que ha convertido en consejeros y benefactores, salvo que el titular del Ejecutivo Federal les esté haciendo “manita de puerco” para que devuelvan veladamente una parte de lo que se agenciaron gracias a la “benevolencia” salinista, tan criticada por López Obrador.

 

EXTRAÑA, POR lo tanto, que ahora sea anunciado con bombo y platillo por parte del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, que la Fundación Carlos Slim “financiará” la producción de la vacuna de Oxford y AstraZeneca contra el CoVid19 que se distribuirá en América Latina (en total entre 150 y 200 millones de dosis para una población de más de 600 millones de habitantes), como si el Gobierno de la Cuarta Transformación hubiese perdido la memoria (la flaca memoria). Por su parte, la Fundación Carlos Slim asegura que AstraZeneca trabaja de cerca con socios estratégicos para facilitar la disponibilidad de la vacuna. «AstraZeneca reconoce la urgencia de la pandemia mundial y trabajará en alianza con socios estratégicos en Latinoamérica, incluyendo Argentina y México para el suministro de la vacuna de forma que esté disponible de manera equitativa, aprovechando su capacidad productiva para facilitar la disponibilidad temprana de la potencial vacuna”. Las inoculaciones estarán disponibles para el primer semestre de 2021 y se distribuirán equitativamente entre los países que así lo demanden y, al parecer, de manera gratuita.

 

Y UNO se pregunta si la “benevolencia” de la familia Slim no estará emulando a la que en su momento ejercían los propietarios de la empresa brasileña Odebrecht, que tras ofrecer beneficios y “moches” a infinidad de países buscaban sacar raja para ellos, lo que ha motivado que decenas de políticos del centro y Sudamérica se encuentren ahora en prisión, entre otros -aunque domiciliaria y con todas las comodidades-, Emilio Lozoya Austin. Y es que parece extraño que un antiguo enemigo de AMLO ahora sea el héroe de su gobierno y lo ponga como ejemplo de muchas cosas, cuando apenas ayer prometía recuperar para el Estado las empresas paraestatales que Salinas de Gortari le había entregado.

 

AL PRESIDENTE, por lo tanto, ya se le olvidó que Carlos Slim Helú financió campañas del PRI, pero también apoyó al Partido Acción Nacional (PAN) en 2006, cuando Felipe Calderón le ganó por unos cuantos votos, y aunque el empresario lo ha dicho en más de una ocasión que no pertenece a ningún partido político y que da dinero a cualquier candidato que se lo pide “porque apoyo incondicionalmente el proceso democrático”, lo cierto es que Calderón es el enemigo político más visible de AMLO, y Slim apoyó su campaña para evitar que el entonces “peligro para México” arribara a la Presidencia. Nadie desearía suponer que a López Obrador ya lo castigó Dios, y que por burlarse y hasta denunciar a los ricos cada vez que tenía oportunidad, el Supremo Creador del Universo ya lo volvió rico como a sus hijos que ahora presumen viajes y estancias en naciones de Europa. Como fuera, Carlos Slim Helú y los ricos de Salinas de Gortari son ahora los consentidos de López Obrador, y alguna razón debe haber para que en el ánimo del mandatario se experimentara  semejante metamorfosis. OPINA [email protected]

 

 

 

 

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