¿Socialismo o comunismo?, ese es el dilema

*AMLO quiere control de energías y empresas

*Propone revisar riqueza privada, pero recula

 

DICE ENRIQUE Krauze en su libro: “El pueblo soy yo”, que el poder absoluto ha encarnado desde siempre en tiranos que llegan a él y se sostienen por la vía de las armas. “Ese tipo de poder desnudo y brutal ha sido condenado  axiomáticamente desde los griegos, pero en el siglo XX los más letales han sido los otros, los dictadores a quienes rodea un aura de legitimidad proveniente de ideologías, costumbres, tradiciones o del propio carisma del líder”. Por ello en su libro advierte de los peligros de la acumulación del poder en una sola persona, y sale en defensa de la democracia, el debate, la pluralidad y la tolerancia. En suma, se trata de una argumentación crítica contra quienes, en nuestro tiempo, sienten encarnar cuatro palabras que, juntas, deberían ser impronunciables: “el pueblo soy yo”. Citar ejemplos de concentración de poder en América Latina resultaría ocioso, y actualmente lo estaría viviendo México con un Presidente cuyo partido ganó mayoría en ambas cámaras del Congreso de la Unión y tiene supeditado a la Corte, pero no para proponer o mejorar lo que descompusieron otros, sino para perseguir, imponer, avasallar y, muy probablemente, a corto plazo, como lo propuso el dirigente del Movimiento de Regeneración Nacional, Alfonso Ramírez Cuellar, de medir la concentración de la riqueza y aplicar una “progresividad fiscal”, es decir, que paguen más los que más tienen y dar mayores facultades a la Comisión Federal de Competencia Económica para ello. En ese sentido, sugirió que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) debe de tener la facultad constitucional de medir la concentración de la riqueza, pues “tenemos miles de millones de dólares que constituyen una riqueza totalmente inobservada. Ya no se trata sólo de dar cuenta del ingreso y el gasto de las familias y las personas, sino medir la pobreza, desigualdad y concentración de la riqueza. Pero luego de las reacciones el Presidente lo desaprobó, aunque queda claro que los morenos no hacen nada sin el consenso de AMLO.

 

SEGÚN LA definición de los teóricos idealistas, el  socialismo es una corriente filosófica, política, social y económica que abarca una gama de sistemas socioeconómicos caracterizados por la propiedad social de los medios de producción​ y la autogestión de empresas por parte de los trabajadores, donde la propiedad social puede ser pública, colectiva o cooperativa. El comunismo, por su parte, es una doctrina económica, política y social que defiende una organización social en la que no existe la propiedad privada ni la diferencia de clases, y en la que los medios de producción estarían en manos del Estado que distribuiría los bienes de manera equitativa y según las necesidades. No entraremos en más detalles porque sería cuestión de polemizar y no alcanzar, finalmente, acuerdos, pero en concreto, eso es socialismo y comunismo, todo lo contrario del capitalismo que, a groso modo, es un sistema económico y social basado en la propiedad privada de los medios de producción, en la importancia del capital como generador de riqueza y en la asignación de los recursos a través del mecanismo del mercado. Esto es, los empresarios o industriales son los generadores de la riqueza y el empleo con el respaldo del Estado, una riqueza que en gran medida pasa a los gobiernos mediante el pago de impuestos y servicios, y al generar empleos alienta la tranquilidad social,  pues un pueblo que tiene recursos para adquirir la canasta básica y los bienes necesarios alienta la paz y la convivencia.

 

Por ello llama la atención que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se quiera apoderar de la totalidad de los mecanismos generadores de electricidad, incluso, los que la producen con energía renovable como la biomasa, las radiaciones solares o el viento, lo que podría indicar que AMLO pretende arrastrar al pueblo de México hacia un régimen socialista o comunista, donde él, y solo él provea lo necesario a los gobernados, porque concatenado con la idea de que el Inegi escudriñe en cuentas bancarias, propiedades o riqueza de quien la tenga es como un foco de alerta hacia dónde vamos.

 

DICEN QUE es un provocador profesional, insurrecto y alborotador, y que abre frentes por todas partes lo mismo contra ex Presidentes, empresarios, e incluso mujeres, periodistas y hasta médicos a los que acusó que en el pasado se corrompían para enriquecerse, aunque al día siguiente aseguró que “descontextualizaron” sus dichos, y ahora se atreve incluso a desafiar a la capitalista Unión Europea y Canadá al imponer diversas acciones y estrategias de control operativo que  ponen en riesgo la operación y continuidad de proyectos de energía renovables de empresas canadienses en México, esto es, empresas como ATCO, Canadian Solar, Cubico Sustainable Investments y Northland Power que han confiado en la república mexicana como un país seguro para sus inversiones, sin embargo, Graeme C. Clark, embajador de Canadá en el país le recuerda al gobierno mexicano que “las medidas tomadas ponen en riesgo a corto plazo inversiones por aproximadamente 450 millones de dólares, así como la creación de mil empleos”, mientras que Jean-Pierre BOU, encargado de la negocios de la Delegación de la Unión Europea le reseña que esa decisión de suspender con plazo indefinido la entrada en operación de plantas de energías renovables y limitar la generación por centrales eólicas y fotovoltaicas en operación “amenaza desincentivar la inversión privada, incluida la extranjera, según nos trasladan varias empresas europeas”. La medida impactaría negativamente 44 proyectos de generación de energía limpia, por lo que peligran 6 mil 400 millones de dólares.

 

YA EN Marzo del año en curso indujo a una consulta pública impulsada por su gobierno y rechazada por empresarios, la que negó a la compañía estadounidense Constellation Brands seguir construyendo una planta cervecera en el norte del país, pese a que sería una fuerte generadora de empleos para aquella región. En el ridículo sondeo que no cumplió con la normatividad participaron 36 mil 781 ciudadanos, de los cuales el 76,1 por ciento (27 mil 973 votaron en contra y el 23,2 por ciento (8 mil 547) a favor de que continuara el proyecto de 1 mil 400 millones de dólares, según datos de la subsecretaria de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos, Diana Álvarez. La consulta fue anunciada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador quien había criticado el proyecto, argumentando que debió haber sido levantado en algún otro lugar con mayor disponibilidad de agua, aun cuando a principios de este Diciembre de 2019, en la cuenta de Instagram de «Chocolates Rocío» se dio a conocer el lanzamiento de dos nuevos productos: una cerveza ámbar y un refresco, ambos fabricados a base del cacao que se produce en Finca Rocío, ubicada en el municipio de Teapa, Tabasco, propiedad de José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo Alfonso López Beltrán, y que les fue heredada por su madre Rocío Beltrán Medina, primera esposa del presidente López Obrador.

 

LO CURIOSO por ello es que el Presidente hubiese inducido la cancelación de la empresa Constellation que importa la cerveza Corona y el resto de marcas del Grupo Modelo a Estados Unidos, aun cuando su planta no afectaba, en ningún momento, la disponibilidad y el abastecimiento de agua en la región, según estudios presentados, por lo que el Consejo Coordinador Empresarial y otras agrupaciones de empresarios han cuestionado la legalidad de la consulta y advertido que esa clase de iniciativas ahuyentan la inversión extranjera en el país. Los hechos podrían demostrar que AMLO estaría dispuesto a que solo sus hijos y allegados impulsen negocios, y la generación de energía como la eléctrica y, probablemente, la energética, pase a manos exclusivamente del Estado, como ocurre en regímenes como el de Cuba, Venezuela y Nicaragua, por solo mencionar algunos, donde el Ejército es usado para reprimir a quienes se oponen a los disparates de los dictadores.

 

NADIE DESEA suponer que AMLO desearía llevar hacia doctrinas sociales o comunistas al pueblo de México, sobre todo cuando señala que hay que ahorrar, esa es una de las lecciones que nos está dejando esta crisis de la pandemia y de la crisis del modelo neoliberal, porque el modelo neoliberal es un modelo derrochador, consumista, materialista. “Tenemos que buscar la austeridad, comprar lo que necesitamos, no consumir de manera enfermiza, si ya tenemos zapatos ¿para qué más? si ya se tiene la ropa indispensable, sólo eso; si se puede, tener un vehículo modesto para el traslado. ¿Por qué el lujo? Claro, somos libres, pero ya no es el tiempo en que como te veían, te trataban; ahora es al revés, ve uno a una persona así muy extravagante y hasta se aleja uno”. Ojalá nos equivoquemos, pero hacia Cuba o Venezuela nos encaminamos. OPINA [email protected]

 

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